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¿Qué es el consumo responsable?


13.02.2024

Escrito por: Bankinter consumer finance


El consumo y la producción mundiales que impulsan la economía dependen del uso del medioambiente y de los recursos naturales. En la actualidad, nuestro modelo social está basado en la filosofía de «usar y tirar», lo que supone un grave peligro para el planeta, ya que malgastamos materias primas esenciales para la supervivencia a un ritmo más acelerado del que implica su reposición. Una forma de revertir esta tendencia y construir un futuro más sostenible es fomentar el consumo responsable.

¿Qué es?

El consumo responsable se caracteriza por usar solo los productos y servicios que necesitamos, sin caer en el consumismo, y por elegir artículos y marcas que apuesten por la justicia social y la protección del medioambiente.

Para que nos hagamos una idea, cada año, se estima que un tercio de toda la comida producida acaba pudriéndose en los cubos de basura de los consumidores y minoristas, o estropeándose debido a un transporte o unas prácticas de recolección deficientes. En el ámbito de la Unión Europea, dentro del sector textil, se genera anualmente 12,6 millones de toneladas de residuos, de los cuales solo 5,2 millones equivalen a ropa y calzado.

Como consumidores somos parte del problema, pero también podemos ser impulsores de la solución. Si optamos por productos de cercanía, sostenibles y que respeten los derechos humanos estaremos contribuyendo a crear un modelo de crecimiento económico más sostenible.

Ejemplos de consumo responsable en el día a día

Cada día adquirimos ropa, comida y servicios necesarios para cubrir nuestras necesidades básicas y crear un estado de bienestar. Pero ¿sabemos en qué lugares y circunstancias se han producido? ¿Se ha respetado el medioambiente? ¿Los trabajadores han percibido un salario digno? En el momento de desecharlos, ¿se pueden reciclar?

El consumo responsable se fundamenta en tres criterios:

  • Consumo ético: implica preguntarse si el artículo que vamos a adquirir se ha fabricado de manera justa y ética, es decir, teniendo en cuenta los derechos de los trabajadores y el impacto social de la producción.
  • Consumo ecológico: se refiere a la elección de productos que tienen un menor impacto en el medioambiente en todas las etapas de su ciclo de vida, desde la producción hasta el transporte y la gestión de los residuos.
  • Consumo solidario: se centra en fomentar el «comercio justo», que implica un sistema comercial equitativo y solidario entre los países productores en desarrollo y los consumidores finales.

A continuación, te dejamos algunos ejemplos de consumo responsable que puedes incorporar fácilmente en tu rutina:

  • Fíjate en las etiquetas y lee la composición: lo primero de todo, evita las compras impulsivas y adquiere solo aquello que necesitas. A partir de ahí, es importante que revises las etiquetas de las prendas que te interesan para conocer su composición y origen. Elige compañías que demuestren un compromiso claro con la comunidad y el medioambiente, es decir, que utilicen materiales orgánicos y que respeten los derechos laborales de sus trabajadores.
  • Consume alimentos de cercanía y temporada: selecciona alimentos locales y que sean propios de la estación. De este modo, evitarás la huella ecológica del transporte y la refrigeración e impulsarás la economía de la zona.
  • Evita el desperdicio: opta por artículos con embalajes sostenibles, reduce el uso de plásticos y trata de minimizar el consumo de energía utilizando el transporte público o la bicicleta para tus desplazamientos y optimizando los recursos del hogar (contratando proveedores de energía que utilicen fuentes renovables o mejorando el acondicionamiento de puertas y ventanas).

Beneficios del consumo responsable

El consumo y la producción sostenibles contribuyen a la mitigación de la pobreza y la transición a economías verdes con bajas emisiones de carbono, lo que favorece la calidad de vida de las sociedades y la mejora del planeta. Asimismo, este mercado ético es muy beneficioso para las economías familiares.

  • Mejor calidad de los productos: elegir alimentos de cercanía y de temporada nos garantiza que las frutas y hortalizas son frescas y están en su punto óptimo de maduración, lo que favorece los beneficios directos sobre la salud. Además, los artículos producidos bajo estándares de calidad tienen mayor durabilidad y son más eficientes.
  • Ciudades más sostenibles: el consumo responsable juega un papel crucial en el fomento de ciudades más sostenibles al reducir la huella ecológica del transporte, minimizar la cantidad de residuos generados y mejorar la calidad del aire.
  • Fomento de la economía local: la elección de productos de cercanía y el comercio local contribuye al desarrollo económico de la comunidad, fortaleciendo el empleo y la mejora de los salarios.
  • Alineación con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de las Naciones Unidas: los ODS constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas de las personas de todo el mundo. El objetivo 12 trata de garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, por lo que aplicar criterios de consumo responsable contribuye a alcanzar la meta que se han fijado los estados miembros de Naciones Unidas para 2030.

Consumir de forma responsable supone adoptar el compromiso de comprar de manera consciente, es decir, informándote sobre el origen y el ciclo de vida de los productos. No obstante, esto no tiene por qué suponer una renuncia, sino que mejorará tu calidad de vida, ya que te permitirá tener acceso a artículos de mejor calidad y más eficientes, así como a entornos más ecológicos y solidarios.  

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