¿Los préstamos personales se declaran a Hacienda?
En principio, no es necesario declarar un préstamo personal a Hacienda. En la declaración de la renta deben incluirse únicamente aquellos ingresos que supongan un aumento del patrimonio. Un préstamo personal es una cantidad que el prestatario se compromete a devolver en un plazo determinado, por lo que, en ningún caso, implica un incremento del capital de la persona.
Sin embargo, hay dos supuestos en los que conviene comunicar a la Agencia Tributaria la formalización de un contrato de préstamo personal:
- Cuando se trata de un préstamo entre particulares: Si una persona presta dinero a otra —especialmente si son familiares o amigos—, Hacienda puede sospechar que, en realidad, se trata de una donación, sujeta al Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Así pues, los expertos recomiendan firmar un contrato de préstamo privado e informar a la Agencia Tributaria.
- Cuando el préstamo genera deducciones fiscales: Si el préstamo está vinculado a la compra o rehabilitación de la vivienda habitual, puede conllevar beneficios fiscales (dependiendo del año en que se adquirió el inmueble y de la normativa autonómica). También, cuando se trata de un préstamo empresarial o para financiar estudios relacionados con el desarrollo profesional.
¿Qué préstamos hay que declarar a Hacienda?
Aunque la ley no exige declarar todos los préstamos, existen casos en los que Hacienda obliga comunicarlos.
Préstamo entre particulares sin intereses
Se trata del préstamo que una persona le hace a otra sin cobrarle intereses, es decir, que le presta una cantidad de dinero y solo espera que se lo devuelva más adelante. Esto suele ocurrir entre familiares o amigos, por ejemplo, cuando un padre le presta dinero a su hijo para la entrada de una casa.
Hacienda observa con especial atención estas operaciones porque sospecha que se utilicen para disfrazar donaciones sujetas al pago de impuestos. Para ello, exige lo siguiente:
- Redactar un contrato privado entre las partes.
- Presentar el modelo 600 del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP).
- Aportar el contrato si Hacienda así lo solicita.
Préstamo entre particulares con intereses
En este tipo de préstamo, una persona entrega dinero a otra y acuerdan un interés, es decir, que quien recibe el dinero devuelve más de lo que se le prestó. Esto también se puede dar entre familiares o amigos, pero con la diferencia de que sí se genera un beneficio económico para el prestamista.
Como el fiador gana dinero con ese préstamo, está obligado a declarar los intereses percibidos en su declaración del IRPF como rendimientos del capital mobiliario.
Por su parte, la persona que recibe el dinero no tiene que pagar impuestos por el préstamo, pero sí debe tener la capacidad de justificar ante Hacienda que realmente está pagando los intereses según el contrato. De este modo, la Agencia Tributaria puede comprobar que el préstamo es real, que hay devoluciones y que no se trata de una donación encubierta.
¿Qué préstamos conviene declarar a Hacienda?
En general, los intereses pagados por préstamos personales no son deducibles en la base imponible del IRPF. Sin embargo, existen excepciones dependiendo de la finalidad del préstamo.
Préstamo para la adquisición de la vivienda habitual o para reformas
Si el préstamo se destinó a la compra de la vivienda habitual con fecha anterior al 1 de enero de 2013, es posible seguir aplicando la deducción en el IRPF, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la norma vigente. También hay deducciones hasta 2026 para préstamos destinados a reformas cuya finalidad sea mejorar la eficiencia energética del inmueble.
Préstamo para formación
Cuando se solicita un préstamo para financiar estudios o formación relacionados con la actividad profesional del titular, y se puede demostrar la relación entre la solicitud y su uso, los intereses se pueden deducir como gastos necesarios para la obtención de rendimientos del trabajo.
Préstamo si eres autónomo y está ligado a tu actividad
Finalmente, si el solicitante es un autónomo y el préstamo está vinculado a la apertura de un negocio o a una inversión de mejora, los intereses se pueden deducir como gastos financieros en la actividad económica.
En algún momento, todos necesitamos solicitar un préstamo personal para emprender, cambiar de coche, adquirir nuestra primera vivienda o, simplemente, hacer frente a un imprevisto económico. En la mayoría de los casos, este tipo de operaciones no deben declararse a Hacienda, ya que no suponen un aumento patrimonial. Sin embargo, cuando se trata de préstamos entre particulares o de operaciones con intereses o fines deducibles, conviene dejar constancia formal ante la Agencia Tributaria para evitar posibles sanciones.