¿Qué es el revolving?
El revolving es una modalidad de crédito al consumo asociada habitualmente a una tarjeta de crédito o línea de crédito. Permite realizar disposiciones hasta un límite autorizado y devolver el importe utilizado mediante cuotas periódicas. A medida que se amortiza capital, ese importe vuelve a quedar disponible, de forma que el crédito se renueva o “revolve” continuamente.
¿Cómo funciona?
Cuando el cliente utiliza la tarjeta o la línea de crédito, se genera una deuda que no tiene por qué liquidarse íntegramente al final del mes. En su lugar, puede devolverse mediante una cuota fija o mediante un porcentaje del saldo pendiente. Cada cuota incluye una parte de intereses y otra parte de devolución del capital dispuesto, por eso, si la cuota elegida es baja, la amortización del crédito se extenderá durante un periodo de tiempo más prolongado, debido a la menor proporción de la cuota que se destinaría a esa amortización, lo que supondría un incremento del importe final adeudado, en resumen, la amortización del capital será más lenta y el coste total del crédito será mayor.
¿Cuáles son sus características principales?
- Existe un límite de crédito disponible.
- El crédito utilizado se devuelve en cuotas mensuales.
- El importe amortizado vuelve a estar disponible para nuevas disposiciones.
- Se generan intereses sobre el saldo pendiente.
- La duración de la deuda puede alargarse si las cuotas son bajas o si se siguen realizando nuevas disposiciones.
¿Qué debe tener en cuenta el cliente antes de elegir esta modalidad?
- cuál será el importe de la cuota mensual elegida;
- cuánto tiempo puede tardar en devolver la deuda;
- cuál puede ser el coste total de la financiación;
- qué parte de la cuota se destina a intereses y qué parte a amortizar capital;
- si realmente necesita financiar ese gasto y si podrá asumir la cuota de forma sostenida en el tiempo.
Con el objetivo de dar mayor claridad en este punto, recomendamos visitar el simulador de Bano de España.
Riesgos que conviene conocer
El revolving ofrece flexibilidad, pero también presenta riesgos relevantes si no se comprende bien su funcionamiento. Entre ellos destacan los siguientes:
- la deuda puede prolongarse durante un periodo largo;
- el coste total puede incrementarse de manera significativa;
- una cuota baja puede hacer que se amortice muy poco capital cada mes;
- si se siguen realizando nuevas compras o disposiciones, la deuda puede mantenerse o incluso aumentar;
- el cliente puede perder la percepción real del coste de la financiación si se fija solo en el importe de la cuota mensual.
Recomendaciones para un uso responsable
Para hacer un uso más prudente de esta modalidad de pago, conviene:
- elegir, cuando sea posible, una cuota que permita amortizar capital de forma efectiva;
- revisar periódicamente el saldo pendiente y los intereses generados;
- utilizar esta modalidad solo para necesidades concretas y no como forma habitual de financiación de todos los gastos corrientes;
- valorar si existe otra alternativa de pago o financiación más adecuada;
- aumentar la cuota o amortizar anticipadamente cuando la situación económica lo permita.
Ejemplo ilustrativo: compra de un televisor de 1.000 €
Supongamos, a efectos meramente ilustrativos, la compra de un televisor por importe de 1.000 € utilizando la modalidad revolving. En este ejemplo se asume un tipo de interés nominal anual del 20 % y que no existen comisiones adicionales. El objetivo del ejemplo es únicamente mostrar cómo influye la cuota elegida en el tiempo de devolución y en el coste total del crédito.
Detalle orientativo de los primeros meses (cuota de 50 €)
de capital
pendiente
Como puede observarse, al inicio una parte relevante de la cuota se destina al pago de intereses, por lo que la reducción del saldo es gradual. Si además se siguiera utilizando la tarjeta para nuevas compras, el plazo real de devolución podría ampliarse todavía más.
¿Necesito realmente financiar esta compra o puedo esperar y pagarla de otra forma?
La modalidad de pago aplazado está orientada a cubrir necesidades puntuales; por ello, antes de utilizarla, es importante valorar otras alternativas, como la posibilidad de afrontar el gasto con ahorro disponible o mediante pago a fin de mes.
¿La cuota mensual que voy a elegir me permitirá devolver la deuda en un plazo razonable?
Una cuota baja puede parecer más cómoda, pero tiene un efecto importante:
- reduce más lentamente el capital pendiente
- alarga la duración de la deuda
- incrementa el total de intereses pagados
Por eso, siempre que sea posible, es mejor que optes por una cuota que reduzca la deuda en un plazo razonable y evite un endeudamiento prolongado.
¿Sé cuál será el coste total aproximado de la financiación?
Es fundamental comprender el coste del crédito antes de contratarlo, por eso debes fijarte especialmente en:
- la TAE (Tasa Anual Equivalente)
- el importe total a pagar
- la duración estimada del crédito
Además, es aconsejable que consultes ejemplos representativos y simulaciones, comprobando como varía el coste si cambias la cuota a devolver. En productos como el crédito revolving, el coste final puede cambiar en función de la cuota seleccionada y del tiempo de devolución, por lo que es importante valorar distintos escenarios antes de contratar.
¿Qué ocurrirá si sigo usando la tarjeta mientras todavía estoy devolviendo la compra anterior?
Una de las características del crédito revolving es que el límite disponible se reutiliza automáticamente conforme se va devolviendo la deuda, esto implica que puedes seguir realizando nuevas disposiciones. Si el uso de la tarjeta es continuado, puede producirse que la deuda aumente exponencialmente, que se mantengan saldos elevados durante periodos prolongados y una mayor dificultad para reducir el capital pendiente. Esto es lo que se conoce como “bola de nieve” que puede dar lugar a un endeudamiento sostenido en el tiempo si no se controla el nivel de utilización.