Has reservado el vuelo, hecho la maleta, cruzado el océano y, por fin, llegas a tu destino. Todo debería estar listo para comenzar la aventura... pero tu cuerpo parece no haberse enterado. ¿Sueño a media tarde? ¿Hambre a horas absurdas? ¿Dificultad para concentrarte? Sí, no hay duda, tienes jet lag. El jet lag ha decidido acompañarte y es que, lo creas o no, es uno de los efectos secundarios más comunes -y frustrantes- de los vuelos de larga distancia. A priori puede parecerte un simple malestar, pero lo cierto es que conviene que sepas cómo superar el jet lag para que este invitado inesperado no altere tu viaje.
¿Estás de luna de miel? ¿Has decidido explorar nuevos horizontes? No desesperes. El jet lag no entiende de emociones, objetivos o itinerarios y puede colarse indistintamente en un viaje de placer o en uno de negocios. Eso sí, no aparece con la misma intensidad en todas las personas, aunque rara vez pasa desapercibido. Pero que no cunda el pánico. Entender qué es el jet lag, por qué ocurre o cómo minimizar su impacto puede ayudarte a recuperar el rumbo de tu viaje.
¿Qué es el jet lag?
¿Alguna vez has oído hablar de los ritmos circadianos? Este concepto sirve de base para explicar qué es el jet lag que, en esencia, podría definirse como un trastorno temporal del sueño que se produce cuando tu reloj biológico se desajusta debido a los cambios de husos horarios. Dicho de otro modo, cuando vuelas a través de varias zonas horarias en poco tiempo -como suele ocurrir en los vuelos transoceánicos-, el cuerpo sigue funcionando como si estuvieras en tu país de origen con independencia de si fuera es de día o de noche.
El desequilibrio ocurre, precisamente, porque el cuerpo humano regula funciones vitales como el sueño, la digestión o la temperatura corporal siguiendo ciclos de aproximadamente 24 horas, sincronizados principalmente por la luz solar. Nuestros ritmos internos no se adaptan tan rápido como se traslada el avión y cuando ese ciclo se ve interrumpido de forma brusca, aparecen los síntomas del jet lag.
Y eso no es todo. La dirección del viaje también importa. Por lo general, los vuelos hacia el este suelen generar más jet lag que los viajes hacia el oeste, básicamente porque el cuerpo se adapta mejor a una jornada más larga que a una más corta. Y aunque no hay una fórmula única que explique cuánto dura el jet lag, lo normal es que sus efectos se extiendan entre uno y seis días, dependiendo de la cantidad de zonas horarias cruzadas, la dirección del viaje, la edad y el estado de salud.
¿Cuáles son los síntomas del jet lag?
Cada persona es un mundo y, en consecuencia, los síntomas del jet lag pueden variar, aunque todos giran en torno al hecho de que el cuerpo está desajustado con el entorno. Tal vez por eso, uno de los signos más frecuentes es la alteración del sueño, que puede manifestarse como insomnio durante la noche o somnolencia durante el día.
Tampoco es extraño experimentar fatiga general, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad, cambios de humor e incluso problemas digestivos. En este sentido, son muchas las personas que notan una pérdida del apetito o, por el contrario, hambre en momentos que no correspondería al nuevo horario local.
Teniendo en cuenta qué es el jet lag, puedes imaginar que sus síntomas resultan, en ocasiones, más que molestos y, en algunos casos, pueden ser un auténtico problema para mantener el ritmo esperado del viaje. ¿La buena noticia? Pues que aprender cómo superar el jet lag -o, al menos, minimizar sus efectos- es posible y hacerlo te ayudará a aprovechar al máximo tu tiempo lejos de casa, incluso, si esta molestia inesperada decide sumarse a tu viaje.
Consejos y estrategias para combatir el jet lag
Ya hemos dicho que cada cuerpo reacciona de forma distinta por lo que establecer con precisión cuánto dura el jet lag es casi una tarea reservada a los clarividentes. Sin embargo, existen ciertas recomendaciones que te ayudarán a minimizar el impacto del desfase horario y a adaptarte más rápidamente a tu nuevo entorno. ¿Tienes papel y lápiz? Toma nota:
- Ajusta tus horarios antes de viajar. Dice la sabiduría popular que ‘más vale prevenir que curar’, por eso, unos días antes de tu vuelo es bueno que intentes adaptarte al horario de tu destino. Levantarte más o menos temprano en función de dónde vayas o adaptar tus horarios de comidas al huso horario local hará que sea una transición más suave para tu reloj biológico.
- Hidratación, siempre. La baja humedad de las cabinas de los aviones puede contribuir a la deshidratación y, en consecuencia, a la fatiga y al malestar general. Es importante que para evitarlo bebas mucha agua antes, durante y después del vuelo, y evites en la medida de lo posible el alcohol y la cafeína que alteran el sueño y deshidratan más rápido de lo que parece.
- Aprovecha la luz solar. La luz natural será una gran aliada si buscas cómo superar tu jet lag, no en vano es uno de los factores más importantes para reajustar tu reloj interno. Intenta pasar tiempo al aire libre durante el día o caminar descalzo en la naturaleza para ayudar a tu cuerpo a sincronizarse con el nuevo horario y el destino.
- Nada de dormir al llegar. Aunque el cuerpo te lo pida a gritos, evitar dormir hasta la noche local puede te ayudará a establecer un ritmo más saludable desde el primer día, una jornada que conviene no sobrecargar con demasiadas actividades.
- Aliados externos, con precaución. Si has llegado a tu destino y sientes que el jet lag te acompaña, puedes hacerte con algún suplemento de melatonina, infusiones relajantes o remedios naturales. Aunque no sustituyen una buena higiene del sueño, pueden ser útiles en algunos casos para ayudarte a la regulación de los biorritmos del cuerpo.
Estas son solo algunas claves para entender cómo superar el jet lag pero es importante que no te frustres si no te adaptas tan rápido como esperabas. Cada cuerpo necesita su tiempo y su ritmo. ¿La mejor recomendación? Mantén una actitud positiva, dale prioridad al descanso y, si hace falta, reorganiza tus planes sin culparte por ello.